EFE/VIENA

Austria vivió ayer una de las mayores sorpresas de su historia criminalista al reaparecer cerca de Viena una joven que hoy tiene 18 años y que había desaparecido bajo circunstancias misteriosas hace más de ocho años. A parecer, ha estado encerrada en un sótano desde entonces.

La policía austríaca informó de que a la espera de los resultados definitivos de los análisis de ADN, varios familiares de la joven han confirmado la identidad de Natascha Kampusch, que en marzo del 98, con entonces 10 años de edad, se encontraba de camino a la escuela cuando desapareció sin dejar rastro. Según relató entonces una compañera de escuela y testigo de los hechos, la niña fue introducida por un desconocido en una camioneta y secuestrada.

24/08/2006| Actualizada a las 10:05h

Viena. (Efe).- Los ocho años de cautiverio de Natascha, secuestrada a los 10 años de edad y reaparecida inesperadamente ayer, han conmocionado a la opinión pública de Austria, mientras la víctima muestra síntomas de un "fuerte síndrome de Estocolmo", según los expertos.

La Policía austríaca identificó hoy por una cicatriz a la joven como Natascha Kampusch, quien desapareció en marzo de 1998 en un barrio vienés cuando iba a la escuela, aunque durante el día se esperan los resultados definitivos de los análisis de ADN.

El caso se había convertido en la mayor búsqueda policial de la historia de Austria, solucionado ahora gracias a que Natascha logró liberarse aparentemente por cuenta propia y huyó de su captor para esconderse en el jardín de una casa en la localidad de Strasshof, al norte de Viena, cerca de la vivienda que se convirtió en su cárcel.

Horas después, a las 21.00 hora local, su supuesto captor, Wolfgang Priklopil, un técnico de electricidad de 44 años, se suicidó arrojándose a las vías de un tren de cercanías al norte de Viena y murió aplastado.

Durante toda la pasada noche, la Policía registró la casa en cuestión y encontró un "zulo" de tres metros por cuatro debajo de la fosa de un garaje, accesible a través una hueco de 50 centímetros por 50 centímetros que cerraba con un sofisticado sistema electrónico.

En ese reducido espacio Natascha vivió supuestamente los últimos ocho años, es decir, prácticamente toda su adolescencia, aunque en los últimos tiempos parece que algunas veces acompañó al supermercado e incluso en viajes de vacaciones a su secuestrador, con cuyos intereses ha dado muestras de haberse identificado.

Según los expertos, la joven sufre un fuerte "síndrome de Estocolmo", fenómeno observado en personas secuestradas, que consiste desarrollar cierta simpatía y apego hacia el captor.

Los padres de la joven han solicitado comprensión y paciencia a la prensa y tres días de tranquilidad "sin preguntas ni entrevistas molestas".

Por ello, se espera que los detalles del caso salgan a la luz lentamente, mientras la víctima está bajo supervisión de psicólogos de la Policía de Viena, que han adoptado una estrategia de suma cautela para no conmocionar a la recién liberada joven.

Los diarios de hoy dedican amplios espacios a esta noticia, bajo títulos como 'Tras ocho años en el infierno, Natascha vive' (Kronenzeitung), 'Natascha: ocho años de sufrimiento' (Kurier), 'Natascha liberada tras ocho años' (Die Presse).
b Los medios de comunicación aseguran que el secuestrador se dedicó a darle clases a la joven, que en su "zulo" tenía una pequeña estantería con libros, así como una radio y televisión.