Por favor, busquen a mi hija - El Pais
María, una sexagenaria residente en un elitista municipio próximo a Madrid, desapareció a mediados de 2001. Casada, madre de dos hijos y con un buen nivel de vida. Aparentemente, sin ningún problema que justificase su ausencia ni su secuestro. La familia presentó la preceptiva denuncia temiéndose lo peor. Durante años no hubo la menor pista de ella. Probablemente los suyos pasaron más de una noche de angustia. Porque lo malo no es perder para siempre a un ser querido, sino no saber dónde está ni tener una tumba a la que llevarle flores cada 1 de noviembre.
Pasaron seis años. Hasta que el trabajo de los agentes del Grupo de Desaparecidos dio sus frutos: María no estaba muerta, sino viva. Fue localizada hace sólo unos meses en Suramérica gracias a que intentó vender un coche que había dejado en España.
Sigue leyendo aquí:
